Agresividad de los suelos

Agua
Las canalizaciones enterradas se enfrentan a numerosas condiciones adversas, entre las que se encuentra la corrosividad del terreno y del relleno. Las canalizaciones PAM, en su versión básica, resisten bien la corrosión gracias a sus revestimientos de zinc (200g/m2) o de aleación Zn85 Al15 400g/m2, apropiados para la mayoría de los suelos. Sin embargo, hay que evaluar la corrosividad de los suelos para que, en caso de ser necesario, se dote a las tuberías de una protección reforzada utilizando manga de polietileno o revestimientos especiales. Los equipos técnicos de PAM realizan estudios de terreno a petición del cliente.

Estudio topográfico

Índices generales de corrosividad
Los índices generales de corrosividad se determinan con ayuda de un mapa detallado que indique:
  • el relieve del suelo: mientras que los puntos altos son más secos, están mejor aireados y son, por lo tanto, poco corrosivos, los puntos bajos húmedos y con poca ventilación tienen un mayor índice de corrosividad,
  • las corrientes de agua que hay que atravesar, zonas húmedas,
  • las charcas, pantanos, lagos, turberas y otros depósitos de agua, a menudo contaminados, ricos en ácido húmico y bacterias,
  • los estuarios, terrenos ganados al mar, marismas y terrenos salinos al borde del mar.
Índices específicos de contaminación y corrosión
Con la ayuda de planos (obtenidos a partir de los servicios públicos), se determinan:
  • las zonas contaminadas por diversos efluentes como son purines, vertidos de destilerías, lecherías, papeleras, etc., además de aguas usadas, casi siempre de origen doméstico.
  • los depósitos de origen industrial, como escoria, residuos de hierros, etc.,
  • la proximidad de instalaciones como colectores no estancos,
  • las instalaciones industriales o de equipamiento que utilizan corriente eléctrica continua (instalaciones con protección catódica, tracción eléctrica, fábricas, etc.).
El estudio del trazado sobre el mapa geológico permite determinar los diferentes estratos que se van a atravesar, e informarse sobre la naturaleza y corrosividad natural de los terrenos.

Estudio geológico

Con un primer análisis, se pueden distinguir terrenos:
 
- de poco riesgo:
  • arenas y gravas,
  • materiales rocosos,
  • calizas,
- de alto riesgo:
  • margas,
  • arcillas,
- de altísimo riesgo:
  • yesos,
  • piritas (hierro: pirita, calcopirita, cobre),
  • sales para industrias químicas (cloruro de sodio, sulfato de cal),
  • combustibles fósiles (lignitos, turbas, carbones).
Se deben tener en cuenta las presentes indicaciones referentes a las sustancias fósiles: la presencia, sobre todo, de amonitas piritosas indica que el terreno contiene piritas (sulfuros de hierro) y que, por lo tanto, es muy corrosivo, especialmente debido a su anaerobiosis.
 
Hidrogeología
La humedad es un factor que agrava la corrosividad del terreno.
El estudio hidrogeológico permite localizar tanto los terrenos impermeables capaces de retener agua, como las zonas acuíferas. El límite de separación entre estos dos tipos de terreno suele ir marcado por la presencia de manantiales. Es importante prestar mucha atención a este límite, porque la corrosividad del suelo impermeable puede ser muy alta. Lo mismo se aplica a los terrenos acuíferos cuando drenan terrenos vecinos que contienen sustancias minerales solubles (cloruro de sodio, sulfato cálcico, etc.).

Estudio sobre el terreno

Mediante la observación visual, medidas de resistividad y análisis (muestras de terreno), el estudio sobre el terreno permite confirmar y completar los resultados topográficos y geológicos.
La resistividad de un suelo indica la capacidad que tiene éste para favorecer un fenómeno de corrosión electroquímica sobre el metal. Se trata de un parámetro especialmente significativo porque
  • integra prácticamente todos los factores que influyen en la corrosividad (contenido en sales, presencia de agua…),
  • es fácil de medir in situ (método WENNER o de las cuatro picas).
Los puntos de medida se toman sobre el trazado provisional de la canalización. La distancia entre ellos la determina la topografía del terreno y los valores ya obtenidos. Cuanto más baja es la resistividad, más corrosivo es el suelo. Las resistividades inferiores a 3000 ohms x cm deben ser corroboradas tomando una muestra a la profundidad de instalación y midiendo su resistividad en el laboratorio.