Movimientos de tierras

Agua

La realización de la zanja y el relleno dependen de los siguientes parámetros:

  • entorno,
  • características de la canalización (tipo de junta y diámetro),
  • naturaleza del terreno (con o sin agua),
  • profundidad de instalación.

Las siguientes recomendaciones de instalación son las prescritas habitualmente para las tuberías de fundición dúctil.

Trabajos preparatorios

Tras realizar un estudio completo del entorno, resolver los servicios afectados (telecomunicaciones, electricidad…), el contratista marca, sobre el terreno y conforme a las descripciones del proyecto, el trazado y el perfil de las canalizaciones que se van a instalar, además de asegurarse de que las hipótesis de partida del proyecto son coherentes con las condiciones de ejecución.

Apertura de la zanja

En zonas de calzada, prever la rotura de la misma, con recortes previos de los bordes de la zanja para evitar el daño de las partes colindantes. El ancho debe ser ligeramente superior al de la zanja.
Generalmente, la excavación se realiza con ayuda de una pala retroexcavadora, cuyas características deben ser adaptadas al diámetro del tubo, al entorno y a la profundidad de la instalación.

Anchura de la zanja

La anchura de la zanja depende del DN, de la naturaleza del terreno, de la profundidad de colocación, y del método de entibación y compactación.

Durante la ejecución, deberá velarse por:

  • estabilizar las paredes, ya sea mediante taludes o entibación,
  • despejar los bordes de la excavación para evitar la caída de bloques de tierra o roca,
  • depositar el material excavado a una distancia de 0’4 m del borde de la zanja.

Profundidad de la zanja

En su artículo 47, el Fascículo 71 dispone: “las zanjas se realizan en cada punto con la profundidad indicada en el perfil longitudinal. Salvo estipulación diferente de las bases técnicas, la profundidad normal de las zanjas es tal que el espesor del relleno no sea inferior a 1 metro por encima de la generatriz superior del tubo…”. Esta altura está justificada por la necesidad de protegerse contra las heladas.

Tipos de terreno

Los terrenos pueden clasificarse en tres grandes categorías, dependiendo de su cohesión:

Terrenos rocosos

Poseen una cohesión muy grande, lo que complica el trabajo de excavación, pero no pueden descartarse por completo los riesgos de desprendimiento.
A veces presentan fisuras que pueden provocar la caída de bloques enteros.

Terrenos blandos

Son los más numerosos. Presentan una cierta cohesión que, durante las obras de excavación, les permiten mantenerse unidos algún tiempo. Este grado de cohesión puede variar rápidamente con la aparición de algunos factores ya mencionados (llegada de agua, paso de maquinaria, etc.): es posible que se produzcan desprendimientos.

Terrenos sueltos

Son terrenos desprovistos de cualquier tipo de cohesión como, por ejemplo, la arena seca, lodos o rellenos recientemente depositados. Se producen desprendimientos prácticamente en el acto. Todos los trabajos en este tipo de terreno requieren la puesta en práctica de procedimientos especiales.
Es imperativo protegerse contra cualquier riesgo de desprendimiento:

  • realizando taludes,
  • entibando las zanjas.

Las medidas de protección también dependen del entorno (urbano o rural), y de la profundidad de instalación.

Realización de taludes

Sistema poco utilizado en entorno urbano por razones de espacio, consiste en dar a las paredes una inclinación llamada “ángulo de talud”, que debe ser similar al ángulo de rozamiento interno del terreno. Este ángulo varía en función de la naturaleza de los terrenos.
 

Entibación de las zanjas

Existen numerosas técnicas de entibación y es importante estudiarlas y adaptarlas antes de empezar con las obras.
La entibación debe realizarse en los casos previstos en los distintos reglamentos o, de una manera más general, cuando así lo requiera la naturaleza del terreno.

Técnicas de entibación más corrientes

  • paneles de madera prefabricados,
  • cajones de madera o metálicos,
  • tablestacas.

Con independencia del procedimiento utilizado, hay que tener en cuenta la presión de la tierra. Los paneles deben ser capaces de resistir, en toda su altura, un empuje definido por la fórmula:

Fondo de la zanja

El fondo de la excavación debe nivelarse en función del perfil longitudinal de la canalización y quedar libre de cualquier saliente rocoso o de escombros. Hay que asegurarse de que el apoyo del tubo en el suelo está uniformemente repartido.
En el caso de las juntas EXPRESS y de las juntas acerrojadas Ve, es necesario realizar nichos para facilitar el montaje.

Presencia de agua: la excavación debe empezar aguas abajo y proseguir aguas arriba, posibilitando así la auto-evacuación del agua del fondo de la zanja.
Cuando la zanja pasa por un terreno inundado de agua (capa freática), puede ser necesario sacar las aguas de la zanja mediante:

  • chique por bombeo (directamente desde la zanja o desde un pozo colindante),
  • descenso de la capa freática por medio de aspiración o pozos filtrantes.

Cama de apoyo, recubrimiento y relleno

Cama de apoyo

El fondo de la zanja constituye la zona de apoyo del tubo. Si el terreno es fino y relativamente homogéneo, es posible colocar el tubo directamente en el fondo de la zanja descrito anteriormente.
Hay que asegurarse de que el tubo cuenta con el suficiente apoyo, en especial para los grandes diámetros. Cuando el fondo de la zanja no admita la colocación directa, se debe construir una cama de apoyo de grava o de arena, con un espesor de unos 10 cm.

Consultar la ficha ALTURA DE COBERTURA para más información sobre los distintos tipos de relleno existentes dependiendo de:

  • el entorno (cargas de tierra, cargas rodantes, calidad del relleno),
  • el diámetro de la canalización,
  • la naturaleza del terreno.

Relleno alrededor del tubo

Se distingue entre:

  • relleno de apoyo (resistencia a la ovalización sólo en el caso de grandes diámetros), que se realiza con tierras limpias de piedras, etc. o con material de aportación, compactado hasta el tercio inferior de la tubería (riñones)
  • el relleno de protección (para los casos de terrenos con granulometría muy heterogénea), realizado con tierra limpia de piedras o con arena; este tipo de recubrimiento puede asumir las funciones de protección y apoyo.

Relleno superior

En general, se utiliza terreno propio de la excavación sin compactar (en zonas fuera de  calzada) o, cuando lo requieran los Pliegos de condiciones técnicas particulares, por materiales de aportación compactados (en zonas bajo calzada).